La motivación, fuente de las sinergias de los equipos de trabajo, se constituye como la principal fuente de impulso para lograr la perfección en el trabajo.
A menudo los líderes de los grupos de trabajo procuran motivar al resto del equipo con el fin de lograr las sinergias deseadas y la tendencia de trabajo común. Ahora bién, ¿es acaso ese esfuerzo necesario? Digo más, ¿es útil intentar motivar a alguien? Y en definitiva, ¿Es posible realmente motivar a terceras personas?
La motivación no es sino un sentimiento, es decir, es algo subjetivo, propio e inherente a la condición de cada persona. Si desde un principio tu motivación es nula, la única forma de que un tercero te motive es satisfaciendo algún interés de importancia que tengas. Si es en el caso de una empresa, un empleado desmotivado se motivará estableciendole una remuneración por objetivos cumplidos que sea suficientemente generosa para cambiar sus expectativas negativas del trabajo, es decir, su falta de motivación.
Lo que he mencionado anteriormente lo digo desde la experiencia. Ésta experiencia, aunque pueda parecer absurda, o menos relevante que la de un equipo de trabajo no es sino otra forma de equipo, en el que se requiere una coordinación y compromiso por parte de los integrantes del grupo. Es el caso del videojuego con el que me entretengo, que quizás algunos conozcáis: World Of Warcraft.
WoW es un mundo virtual en 3D con más de 200.000 jugadores en España en el que naces con un personaje de nivel 1 y tu objetivo es alcanzar el máximo nivel. En ésta transición no existe un verdadero trabajo en equipo con otros jugadores. Al alcanzar el maximo nivel es cuando empieza el juego verdaderamente, ya que la ambición de los jugadores es superar a los demás jugadores, al nivel máximo se deben equipar con los mejores "items" para aumentar tus estadísticas y ser en cierto modo "reconocido" en la comunidad de internautas.
La dinámica del juego fuerza al trabajo en equipo para llegar a ese objetivo y la gente se ve obligada a agruparse en hermandades (Guilds) que algunos jugadores crean para coordinar al resto en la búsqueda de un fin común, avanzar en el juego equipándose. En éste juego yo soy un maestro de hermandad con 171 miembros a mi cargo, debo organizarlos para lograr la finalidad común.
El principal problema que plantea el rol de líder de una hermandad es la motivación de los jugadores. Ya que llegar al máximo nivel supone una media de 3 meses de juego una media de 3 horas diarias y "equiparse medianamente" supone unos 2 meses a una media diaria de 5 horas de juego, la gente vé lejos sus objetivos y pierden el factor fundamental del jugaor de juegos de rol, la motivaión.
Todos los días ayudo a los demás a motivarse fomentando las buenas relaciones denro del juego y ayudándoles en su rol, sinembargo, cualquier intento es finalmente frustrado porque a fín de cuentas la motivación en un ámbito personal que trasciende cualquier buena palabra que el líder pueda dirigirte y finalmente la gente deja de jugar o juega mucho menos y con menos interés. en cualquier caso, las motivaciones que recibe cualquier jugador de un maestro de hermandad es simplemente temporal y superficial, por lo que El Impulso de las Motivaciones es algo muy personal e individual. Como yo tengo mis propia motivación no necesito de la moticacion de terceros, pero a aquellos que debo motivar es por carencias propias de motivación y finalmente termina por ser imposible el relanzarles en el juego.
Aqui os dejo un video que muestra una invasión masiva del juego a la facción contraria. A pesar del aparente caos la realidad es que existe una perfecta coordinación motivada precisamente por el impulso de vencer, que es la principal motivación de la invasión que a continuación veréis.
--- No SoY Un FrIkI, SoY un CaBaLlErO dE lA MuErTe De NiVeL 80 cOn 32821 PuNtOs De ViDa y 557 De DeFeNsA ---
(+[__]·:·)
lunes, 30 de noviembre de 2009
martes, 27 de octubre de 2009
Trabajo en Equipo, ¿Concepto o Realidad?
La pirámide alimenticia, la social, la de Maslow, la de tu empresa, la de tu familia... La vida se rige en cada una de sus facetas por pirámides. Éstas abarcan desde las relaciones de pareja, donde uno de los dos toma una situacion normalmente mas relevante y en algunos casos mas visibles que en otros casos hasta todo tipo de jerarquizaciones que os podais imaginar.
Curiosamente el trabajo en grupo nos gusta llamarlo en equipo porque nos hacemos la vaga ilusión de que efectivamente existe un equipo, en el que idílicamente todos opinan y sus opiniones son igualmente válidas, como los casos de igualdad entre las personas, las clases sociales y pamplinas que si analizaramos fríamente coincidiríamos en que solamente son meras especulaciones al modo del ideal anárquico, modelos injustificables pero ideales a los que no podemos ni debemos llegar.
Ahora bien, cabe responder a la pregunta ¿Es malo que no seamos iguales? Trascendentalmente relevante cada uno a su juicio puede responder libremente a la pregunta según sus ideales y perspectivas, pero no intentéis en ningun momento tener la razón ya que al más puro estilo de Ortega y Gasset la verdad solo nos la dará la conjunción de todas las perspectivas y en ese cuadro pintoresco solamente hallaremos una grán confusión que los mas atrevidos llaman verdad.
Sinembargo observad detenidamente el entorno en el que os desenvovéis. Intentad recordad cualquier situación de trabajo en equipo y si soys capaces de encontrar un caso en el que no haya una clara dominancia de un miembro del equipo, al que unos admiran y otros secretamente repudian, seréis capaces de demostrar el primero de los casos donde efectivamente ha existido un trabajo en equipo. A lo que me refiero es que en el concepto de equipo está implicita la figura de un líder cuya voz se alza por encima de la del resto, ya sea su voz electa o no por el resto, su carisma o su experencia prevalecen sobre las ideas mas innovadoras que en multitud de casos es la nuestra propia. Y es precisamente ese aspecto el que forja las tensiones intergrupales, porque aunque todos lo neguéis, que no nos den la razón, nos jode. Si además el que te quita la razón es el propio lider o el siguiente en la cadena trófica, tu metedura de pata incrementa haciendo que cada vez se seas más reacio a escuchar las opiniones de los demás, y todo ello surge de la existencia de un piramide en tu "grupo de trabajo".
Y bien, ¿eso es malo? Si y no. Es malo si no lo sabes gestionar, si partes de una situación en la que te crees en igualdad con respecto a los demás cuando es TOTALMENTE falso. Algunos, los más atravedios, habréis pensado que son iguales y que yo soy un imbécil. Soys libres de pensar lo que queráis pero lo cierto es que nos distinguimos por nuestras competencias.
Hay líderes natos, cuyo carisma y practicdad para la tarea desempeñada es simplemente brillante. Personas teóricas, capaces de escudriñar libros infintos en busca de un solo dato. Personas innovadoras, personas elocuentes, personas redactoras, y así un sinfín de atributos que destacan especialmente en cada miembro de un equipo y lo importante no es que todos opinen, ya que el grupo se convierte en un gallinero, sino que uno, la persona que organiza, que no siempre es el líder, sepa identificar las competencias de cada miembro, que dicho miembro las acepte y entre todos funcionen como una "colonia" en perfecta armonía encargándose de su especialización y dejando los demás aspectos en los que no destaca a aquellos que sí lo hacen.
¿Quién funciona así? Los equipos de futbol, las empresas, las familias, el Estado, la sociedad... y tu grupo de trabajo no es la excepción.
Mi consejo: Reflexiona, encuentra tus puntos débiles y tus puntos fuertes. Deja que otros subsanen tus debilidades y tú potencia tus fortalezas, que es, en definitiva, la esencaia del trabajo en equipo, y no lo es, ni mucho menos, la igualdad entre todos o el derecho a expresarte y organizar por encima de cualquier criterio.
Curiosamente el trabajo en grupo nos gusta llamarlo en equipo porque nos hacemos la vaga ilusión de que efectivamente existe un equipo, en el que idílicamente todos opinan y sus opiniones son igualmente válidas, como los casos de igualdad entre las personas, las clases sociales y pamplinas que si analizaramos fríamente coincidiríamos en que solamente son meras especulaciones al modo del ideal anárquico, modelos injustificables pero ideales a los que no podemos ni debemos llegar.
Ahora bien, cabe responder a la pregunta ¿Es malo que no seamos iguales? Trascendentalmente relevante cada uno a su juicio puede responder libremente a la pregunta según sus ideales y perspectivas, pero no intentéis en ningun momento tener la razón ya que al más puro estilo de Ortega y Gasset la verdad solo nos la dará la conjunción de todas las perspectivas y en ese cuadro pintoresco solamente hallaremos una grán confusión que los mas atrevidos llaman verdad.
Sinembargo observad detenidamente el entorno en el que os desenvovéis. Intentad recordad cualquier situación de trabajo en equipo y si soys capaces de encontrar un caso en el que no haya una clara dominancia de un miembro del equipo, al que unos admiran y otros secretamente repudian, seréis capaces de demostrar el primero de los casos donde efectivamente ha existido un trabajo en equipo. A lo que me refiero es que en el concepto de equipo está implicita la figura de un líder cuya voz se alza por encima de la del resto, ya sea su voz electa o no por el resto, su carisma o su experencia prevalecen sobre las ideas mas innovadoras que en multitud de casos es la nuestra propia. Y es precisamente ese aspecto el que forja las tensiones intergrupales, porque aunque todos lo neguéis, que no nos den la razón, nos jode. Si además el que te quita la razón es el propio lider o el siguiente en la cadena trófica, tu metedura de pata incrementa haciendo que cada vez se seas más reacio a escuchar las opiniones de los demás, y todo ello surge de la existencia de un piramide en tu "grupo de trabajo".
Y bien, ¿eso es malo? Si y no. Es malo si no lo sabes gestionar, si partes de una situación en la que te crees en igualdad con respecto a los demás cuando es TOTALMENTE falso. Algunos, los más atravedios, habréis pensado que son iguales y que yo soy un imbécil. Soys libres de pensar lo que queráis pero lo cierto es que nos distinguimos por nuestras competencias.
Hay líderes natos, cuyo carisma y practicdad para la tarea desempeñada es simplemente brillante. Personas teóricas, capaces de escudriñar libros infintos en busca de un solo dato. Personas innovadoras, personas elocuentes, personas redactoras, y así un sinfín de atributos que destacan especialmente en cada miembro de un equipo y lo importante no es que todos opinen, ya que el grupo se convierte en un gallinero, sino que uno, la persona que organiza, que no siempre es el líder, sepa identificar las competencias de cada miembro, que dicho miembro las acepte y entre todos funcionen como una "colonia" en perfecta armonía encargándose de su especialización y dejando los demás aspectos en los que no destaca a aquellos que sí lo hacen.
¿Quién funciona así? Los equipos de futbol, las empresas, las familias, el Estado, la sociedad... y tu grupo de trabajo no es la excepción.
Mi consejo: Reflexiona, encuentra tus puntos débiles y tus puntos fuertes. Deja que otros subsanen tus debilidades y tú potencia tus fortalezas, que es, en definitiva, la esencaia del trabajo en equipo, y no lo es, ni mucho menos, la igualdad entre todos o el derecho a expresarte y organizar por encima de cualquier criterio.
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